Jime Marcosta
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3 de agosto de 2026

Emojis, reputación online y la seriedad que se está perdiendo en empresas

Teclado de emojis en la pantalla de un móvil, símbolo del exceso de iconos en la comunicación corporativa

Un emoji mal colocado no es un detalle sin importancia. Es una señal — la misma que un reclutador usa para decidir si te llama, o que un cliente usa para decidir si confía en tu empresa. Un estudio de la Universidad de Ottawa publicado en 2026 lo confirmó con datos: los mensajes sin emojis se perciben como más profesionales, y cuando el mensaje de fondo es negativo, un emoji positivo no suaviza nada — se lee como falta de sinceridad. La ciencia no habla de gusto. Habla de percepción, y la percepción es lo que decide si te toman en serio.

El contexto ha cambiado, y no a mejor

Hasta hace poco, escribir una oferta de empleo o un comunicado corporativo llevaba tiempo — alguien tenía que pensarlo. Ahora la IA genera ese mismo texto en segundos, con una plantilla genérica que reparte un icono detrás de cada frase por defecto. El problema no es la herramienta. Es que cada vez menos empresas revisan lo que la IA les entrega antes de publicarlo, y ese texto sale a la calle sin que nadie se pregunte si de verdad representa la imagen que la empresa quiere dar. Es urgente porque ya no es un error puntual de una persona con poco criterio: es el criterio por defecto de una máquina que no distingue entre un mensaje de un amigo y un mensaje de un empleador.

Compáralo con una notificación de la DGT por una multa: no lleva un 🚨 ni un 😬 acompañando el importe. Es información seria, se entiende sin decoración, y así transmite que el asunto va en serio. Ahora piensa en cuántas veces has visto un comunicado corporativo sobre una reestructuración, un cambio de condiciones o una vacante importante, con emojis en cada línea, como si fuera el mismo registro que un grupo de amigos organizando un plan. Ahí es donde el mensaje deja de leerse como información y empieza a leerse como jeroglífico.

Lo que también dice de quien contrata

Esto tiene un reflejo directo en selección de personal. En varias encuestas a reclutadores, alrededor de 4 de cada 10 descartaría directamente un currículum que incluya emojis. No es una opinión mía de "boomer del RRHH": es lo que dicen quienes deciden si te llaman o no. Y esa exigencia debería ir en los dos sentidos — si busco una persona seria y responsable, la redacción de lo que ofrezco también tiene que serlo, porque eso es justo lo que pido a cambio.

Personalmente, cuando veo una oferta con 50 emojis, aunque sepa que mi perfil no encaja, no me la tomo tan en serio, y acabo mandando el CV casi como quien juega a la lotería. Es un factor a tener en cuenta si no quieres acumular una colección de currículums al azar.

Dónde sí, dónde no — el permiso que necesitas

No hace falta eliminar los emojis de tu empresa. Un ✅ junto a un requisito indispensable funciona. Un 📍 marcando la ubicación o un ✉️ señalando el contacto, también — ahí cumplen una función. Fuera de eso, en una comunicación seria sobran todos los demás: no la hacen más moderna, la convierten en una plantilla genérica más.

Y ojo, esto no significa que el emoji no tenga sitio nunca: en la newsletter interna, para quien ya forma parte de la empresa, o en un correo felicitando un ascenso, puede tener perfectamente su lugar. El criterio no es "emojis sí o no", es de puertas para dentro o de puertas para fuera. Ese es el permiso que te tienes que dar: dejar de tratar toda tu comunicación igual, y decidir con criterio propio dónde sí y dónde no — antes de que lo decida una IA por ti.

Antes de dejar que la IA redacte tu próxima oferta de empleo, dame la oportunidad de revisarla contigo.

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Escrito por Jime Marcosta

Estudiante de RRHH, escribiendo en público lo que voy aprendiendo sobre cultura de empresa y bienestar laboral.